¡¡Richi!!
Continuación de FLASHBACK
-¿Me quieres explicar que carajos haces? – grito Carlisle, había cerrado la puerta
-Yo… no… bella… - era demasiado para mi, se la quito de enzima y empezó a caminar hacia mi, yo retrocedí automáticamente - bella…
-No… ya quedo todo muy claro – di la vuelta, pero me tomo por el brazo y me volteo
-suéltame, no me vuelvas a tocar – trate de soltarme de su agarre, pero no me dejaba, así que le di una cachetada – te dije que me soltaras – le grite y me soltó así que salí, no quería volver a verlo en mi vida, cuando llegue al elevador note que mis manos y piernas temblaban, de mis ojos no paraban de salir lagrimas, en menos de una hr mi mundo lleno de colores se había caído y ahora todo parecía negro, ya no tenia nada importante en mi vida, todo lo que había creído era una mentira… cuando me di cuenta ya estaba en el carro, lo encendí y pero escuchaba que alguien gritaba mi nombre, pero no le di importancia, cuando iba saliendo, por el retrovisor vi a Edward, hincado y su papa tratando de levantarlo.
Llegue a la que creía mi hogar, el que pensaba que estaba lleno de amor, el cual ahora era un extraño para mi, camine a la que había sido mi recamara, pues ahora no la sentía como mía, tome una maleta, metí algo de ropa, salí y le deje una nota en el comedor
Tienes hasta el miércoles para hacerme llegar los papeles del divorcio, si no yo me hare cargo
Salí rumbo a la casa de mis padres, en el camino no dejaba de pensar en lo que había visto, en lo que les diría a mis padres, en como les explicaría, que el que antes con orgullo decía que era mi marido, me había engañado y nada mas y nada menos que con la hija de Aro Vulturi, el que se decía amigo de Carlisle y de mi padre…
FIN DE FALSHBACK
La mañana siguiente trajo tranquilidad, los cuatro desayunamos tranquilamente, hoy se regresaría a Londres, sin embargo Esme estaba algo reacia a irse, pero yo necesitaba algo de soledad para pensar en todo lo que había pasado en estos últimos días y meses, así que en la tarde se despidieron
-estas segura cariño, sabes que no es ningún problema para mi quedarme unos días mas, a Carlisle no le molestara – me dijo Esme
-Estoy segura, no te preocupes, todo ira bien, a demás mañana llegaran mis padres, vete tranquila – le dije
-Esta bien, pero cualquier cosa, sabes que me puedes llamar, no importa la hr – yo solo asentí
-Nos vemos bella, cuida mucho de mi nieto – me dijo Carlisle
-Nieta, será niña – le regaño Esme, se subieron al auto y esperaron a Edward, que estaba mirándome
-bella, yo me puedo quedar, además tenemos una conversación pendiente – rogo
-ya te dije que lo haremos, pero cuando yo este lista, y ahora no lo estoy, vete Edward – le dije y di media vuelta y entre a la casa.
Cuando escuche que cerraba la puerta del carro, me asome discretamente por la ventana y vi que arrancaban el auto y se iba, por primera vez en dos días sentía paz, me sentía aliviada el saber que ahora estaba lejos de mi, pero tristeza el saber que cuando naciera mi bebe, no sentiría alivio, sino tristeza el saber que mi bebe preguntaría por el cuando no estuviera y el no saber que decirle, hacia que mi corazón se estremeciera.
Camine hacia la cocina, donde encontré a Richi haciendo una de las suyas, estaba apunto de tirar el bote de basura, de seguro quería comer algo
-Richi – le llame, rápidamente dejo lo que estaba haciendo y corrió hacia mi – no me pongas cara de inocente, bien que sabes que estaba haciendo una travesura, malvadillo, anda vamos a buscar tu comida y después a dar un paseo, después de dejar su tazón de comida y agua en el estudio, subí a mi cuarto a ver la ropa que habíamos comprado el día anterior, el solo ver la ropa hacia que me emocionara cada vez mas y añorara el momento de tener a mi bebe en mis brazos.
Después de vaciar la ropa y ponerla en un cajo de la cómoda, vi que había una bolsa mas, pero no me parecía familiar, cuando la abrí me encontré con un peluche, un pequeño león y una playera pequeña del Chelsea, era el equipo favorito de Edward, en la parte trasera tenia grabado Cullen y el número 1, definitivamente el lo había traído, era muy tierno de su parte, pero cuando iba a doblar la bolsa, vi que en el fondo había una carta, decía mi nombre, así que la abrí
Bella:
Se que hay muchas cosas que me han separado de ti y de nuestro hijo, pero eso no quiere decir que me vaya a separar de ustedes, puede que ya no me quieras de la manera que alguna vez me quisiste, o que ya no me quieras a tu lado, pero eso no va a impedir que yo deje de intentar de recuperarte.
Puede que no sea el primer peluche que tenga el bebe, pero en cuanto lo vi, me acorde di ti y del bebe, así que decidí comprarlo y llevártelo, quería dártelo yo mismo, pero no llego el momento correcto para darte el regalo que le había comprado a nuestro hijo.
En cuanto a la playera, se que es un desperdicio, por que por desgracia, presiento que Emmett la quemara, pero aun así quería ser el primero quien le regalara su primera playera de Fútbol.
LOS AMO, aunque a estas alturas del partido tu lo dudes, yo lo hago y lo hare toda mi vida
Te pido disculpas, si mi presencia no te agrado y te hizo sentir incomoda, pero no me podía quedar en Londres, sabiendo que ibas a ver a nuestro hijo y yo no iba a estar hay
Con amor
E.C.
Nos ama, lo dudaba, o al menos el amor que se supone me tenia o me tiene a mi, pero en cuanto al amor hacia el bebe, no lo podría dudar, pero eso no iba a cambiar las cosas, ese amor que le tuviera no iba a cambiar el que me hubiera traicionado, si el me hubiera dicho que ya no quería seguir conmigo desde el inicio de su amorío con Tanya, yo me hubiera hecho a un lado, pero no lo hizo, no me dijo que se sentía insatisfecho junto a mi, que le aburría, por que yo siento que eso fue lo que lo llevo a tener esa relación con ella, pero aun así no lo puedo justificar, y mucho menos lo recibiré con los brazos abiertos, lo amaba, pero yo me amaba y respetaba mas a mi bebe y a mi.
Con forme paso el fin de semana, mas segura estaba que era mejor así, cada quien siguiera con su vida, si se divorciaba o no, seria su problema, si era o no su hijo, también. Pero de lo que si estaba segura, era que nunca le negaría el venir a ver al bebe, yo simplemente no podía negarle el derecho y la alegría a ninguno de los dos, para que se conocieran.
Mis padres, no habían podido venir el fin de semana, así que Alice y Rosalie, prácticamente se mudaron a la casa desde el viernes hasta el domingo, no dejaban de planear la habitación del bebe, mas Alice, pues ya había traído catálogos de muebles y gamas de colores.
-Alice, no insistas, no quiero ir hoy a encargar los muebles
-¿Por que no? No te gustaron los catálogos, puedo conseguir mas – me dijo rápidamente, no sabia de donde sacaba tanto aire, para hablar tan rápido con tan poco aire
-No es eso, simplemente quiero que Edward los escoja conmigo – me miro asombrada - ¿Qué? También es su hijo o hija
-Nada bella, es que a pesar de todo lo que te hizo, todavía lo vas a contemplar para escoge los muebles del bebe
-Pues si, quiero que el me de su opinión, para que cuando venga a verlo, se sienta cómodo y familiarizado con la habitación del bebe y para que sienta que participa en el proceso – le dije
-bella, lo amas mas de lo que el se merece, pero es tu elección… bueno pero puedes escoger los colores, ¿no? O también vas a necesitar su autorización – me dijo medio enojada
-Blanco, será blanco, quiero que transmita paz y que de luz, así que blanco
-Solo blanco, le podemos poner una flanja de algún color o un mura, que te parece un mural de la selva
-¿selva? No, no… blanco Alice, además para que quiero un mural, si quiero poner fotos del bebe, en las paredes, y una de mía con el, todavía en mi panza y otra con Edward… a y una del ultrasonido
-Ok, eso puede funcionar, pero necesitamos tener los mueble para empezar la decoración y también ir a comprar ropa, para ambos, por que pronto dejaras de usar esos pantalones…
Después de ese entretenido fin de semana, la semana fue mas tranquila, en las tardes salía con Richi a dar un paseo por el parque, el diablillo tenia demasiada pila, pero me hacia compañía y me hacia reír con sus marometas y travesuras que hacia.
Sin darme cuanta ya era la ultima semana de noviembre, tendría otra consulta con Rosalie, Edward me había llamado para saber si podía venir a la consulta, así que accedí, además de que así me podría ayudar con lo de los muebles y Alice dejara de molestar con eso.
La llegada de Edward me ponía nerviosa, sabia que esta vez volvería a insistir en que habláramos, pero no estaba lista para escuchar la historia completa. Sabia que iba a ser duro para los dos el tener esa conversación, pero iba a ser mas para mi, el saber que perdió el interés en mi, me resultaba muy doloroso. Trate de no pensar mucho en el tema, me concentre mas en mi y el bebe, me ocupaba de la casa, aunque Alice insistía en que ya contratara a alguien quien hiciera las diferentes tareas, lo cual ya lo estaba considerando, pues cada día me sentía mas grande a pesar de tener 4 meses.
Por fin llego el viernes, estaba impaciente y nerviosa, me levante temprano, desayune y me bañe, había ido a comprar ropa el fin de semana, pues la mayoría de mi ropa ya no me quedaba, además debía de comprar ropa mas abrigadora, pues la ciudad era mas fría que Londres. Alrededor de la 2 de la tarde, escuche que un carro se estacionaba frente a la casa, pensaba que era Alice, pues me había dicho que iba a pasar a dejarme unas revistas, pero cual fue mi sorpresa, era Edward el que había llegado, no lo esperaba hasta ya entrada la tarde, así que baje lo mas lento posible, no quería que pensara que estaba impaciente por su llegada, cuando iba a la mitad de la escalera, escuche el timbre, Richi bajo rapidísimo y empezó a ladrar, me tuve que reír, nunca ladraba cuando tocaban, pero al parecer Richi lo olía a varios metros de distancia y se enojaba.
Cuando abrí, apareció el con una gran sonrisa y un pequeño ramo de rosas rojas, venia vestido de traje negro, camisa blanca y corbata negra, tenia que admitir que se veía hermoso, se parecía al hombre del cual me había enamorado hace años.
-Hola hermosa – me dijo, se acerco para darme un abrazo y una beso en la mejilla, pero al parecer eso no le agrado a Richi, pues le empezó a gruñir – sigo sin agradarle ¿verdad? – me dijo divertido
-Nop, y no creo que le agrades nunca, eres al único que le ladra, ni si quiera al cartero le ladra – le dije entre risas, camine con las flores a la cocina y el detrás de mi y Richi tras el ladrándole – ¡Richi! Ya deja de ladrar, no te va a hacer nada – le dije y cayó
-bueno y ¿como has estado, ya se mueve? – me pregunto emocionado
-puff desde el mes pasado se mueve, pero todavía no lo he notado y hemos estado bien –le dije
- que tal si vamos a comer al centro, tengo ganas de una hamburguesa - con solo la mención de la hamburguesa se me hizo agua la boca
-Claro – le dije con demasiada emoción
-¿Un antojo? – yo solo me encogí de hombros
El trayecto de la casa al cetro fue cómodo, nade hablo, solo se escuchaba música de fondo y el sonido del motor del carro, cuando llegamos a la plaza nos dirigimos a la zona de comida, el solo ver las fotografías de las hamburguesas, me dieron unas ansias de comer, definitivamente era la primera vez que tenia un antojo
-¿Siempre pones esa cara cuando se te antoja algo? – me pregunto Edward
-¿Qué cara?... es que nunca había tenido un antojo, es la primera vez que siento la ansiedad de comer algo en especifico, así que apúrate – le dije rápidamente, parecía Alice
-¿En serio bella? no estas jugando conmigo ¿verdad? – me dijo emocionado, yo negué con la cabeza, pero sin prestarle atención a su comentario, pero de pronto sentí que sus brazos me rodeaban – me siento muy feliz de ser el primero el que presencia un antojo tuyo – me dijo riendo, me soltó y fue a pedir la comida. En menos de 5 min mi hamburguesa desapareció, y Edward quedo algo impactado con mi impaciencia – nunca te había visto comer con tantas ganas
-Oye no te burles – le dije riéndome – que te parece si después de comer vamos a ver los muebles para el bebe, los que he visto en los catálogos no me han convencido y además te estaba esperando para que los escogiéramos entre los dos
-Gracias bella, eso me gustaría mucho – me dijo, había un especial brillo en sus ojos.
Cuando nos levantamos y empezamos a caminar, note que quiera agarrarme la mano, pero sutilmente tome la bolsa con esa mano, no quería que se confundiera y de paso me confundiera a mí.
Después de varias horas de buscar, no encontramos nada de nuestro agrado.
-bella y si mejor esperamos a que nos digan si es niño o niña, ¿o quieres que sea sorpresa? – me pregunto Edward un poco aburrido de ver tantos muebles
-No de hecho mañana le preguntare cuando nos pueden decir si es niño o niña, y creo que será mejor esperar, dado que no encontramos nada, aparte ya me duelen los pies y tenemos que irnos ya, por que si no Richi se va a enojar conmigo por no sacarlo a pasear hoy – le dije preocupada por mi pequeño compañerito
-Cierto, no queremos que el rey de tu casa se enoje verdad – dijo con burla
-Edward, es mi perrito, esta conmigo todo el día y me hace compañía cuando Alice no esta revoloteando en mi casa, así que no te pongas en ese plan – le dije enojada
-No te enojes, solo bromeaba – se disculpo.
30 minutos después ya estábamos en la casa, pero al parecer Richi se enojo mucho conmigo, pues cuando llegamos, no corrió a recibirme como siempre lo hacia, se quedo sentado en la puerta de la cocina, para que lo dejara salir, pues había comprendido que hoy no iba a ver paseo por el parque, me dio un poco de risa, el saber que se enojaba por que Edward estaba aquí.
Cuando nos sentamos a cenar, en la barra de la cocina me pregunto
-¿ya podemos tener la conversación que quedo pendiente?
-No, todavía no, así que no insistas, por favor – le roge, el solo afirmo con la cabeza y siguió comiendo, pero el asunto no quedo hay, pues antes de retirarme a dormir me dijo
-Cuando quieras las respuestas a todas tus preguntas, voy a estar dispuesto a contestarlas todas – me dio un beso en la frente y me dejo frente a mi habitación.
-buenos días, tengo cita a las 11 con la Dra. Hale
-Buenos días, ¿Isabella Swan? – me pregunto la secretaria, pero en cuanto alzo la vista solo se fijo en Edward, pero el la ignoro totalmente
-Así es – le dije un poco más fuerte
-Espere – me dijo, alzo el teléfono y me anuncio con ella – puede pasar – pero no le quito la vista a Edward, uhg como me chocaba que eso pasara, pero al fin yo ya no tengo por que enojarme
-Bueno días Bella, oh hola Edward, no sabia que venias hoy – nos saludo Rosalie
-Buenos días Rose – le dije con una sonrisa
-Hola Rosalie – le dijo también Edward
-Bueno empecemos – me dijo, me peso, tomo mi presión y me hizo el interrogatorio de rutina – bueno esperen un momento, veré si ya podemos usar el cuarto para la ecografía – y salió
-¿has pensado en nombres? – me dijo Edward de pronto, lo cual me tomo con la guardia baja
-eh… pues la verdad no ¿y tu?
-Si, pero no se si te gustaran – me dijo – aunque mi mama dice que tenemos que buscar nombres de niña, por que jura y perjura que será niña – me dijo riendo – es muy chistoso hacerla repelar con ese asunto
-si me lo imagino – le dije
-Permiso, ya pueden venir – nos dijo Rosalie
Entramos al mismo cuanto de la vez pasada, me subí a la camilla y me acomode la ropa, Edward se sentó junto a mí, y Rosalie preparaba el aparato, me puso el gel, el cual estaba heladísimo
-Lo siento – me dijo Rose – ¿quieren saber si es niño o niña? La consulta pasada no te pregunte por que el bebe no estaba en posición, además era probable que todavía no se distinguiera, pero como ya estas en la semana 17, ya podemos saber con certeza que es
-Claro que queremos saber – dijo rápidamente Edward
-Ok, veamos – empezó a mover el aparato sobre mi abultado vientre – mira aquí esta, ya es mas grande mide 16cm y pesa alrededor de 110 gramos, es posible que ya oiga, pero para la próxima semana, ya lo hará, así que te recomiendo que pongas música cerca de tu vientre, y también podrá bostezar o tener hipo y ya notaras que se mueve – nos dijo mientras buscaba la mejor posición para saber si era niño o niña – Pues felicidades, será una preciosa niña – nos dijo Rosalie con una enorme sonrisa y señalando la pantalla.
Una niña, tendría una hermosa niña, esperaba que tuviera los ojos de Edward, eran más hermosos que los míos
-Una mini bella – dijo Edward, se acerco y me dio un beso en la frente – gracias – me susurro
-Ok, mientras te limpias iré a imprimir las fotos y por el video – nos dijo y salió
-Al parecer a mi madre el ego se le elevara unos cuantos puntos mas, por acertar – me dijo riendo Edward
-Uff ni me digas, Emmett estará algo triste, ya había comprado un balón, pequeño obviamente
-Bueno eso no será desperdicio, aun así le enseñaremos, solamente que tendré que comprar de otro color la playera del Chelsea – dijo con emoción
-¿que? No, no, mi hija será del Man Ud, así que no, de hecho hoy iremos a recoger la camiseta que Jake le compro
-¿Como? No, Bella, por favor no, yo no quiero que mi hija me lleve la contraria en el Futbol – dijo con un puchero
-Pues te aguantas – le dije, en ese momento entro Rosalie con las fotos en mano
-Aquí están, ¿cuando les dirás? Emmett estará bastante triste de que no sea niño – dijo divertida
-Si, ya me lo imagino, pues mañana van a cenar a la casa, ¿vale?
-Ok, yo les aviso, a y me dijo Alice, que ya se decidan por los muebles, y yo te recomendaría que lo hicieras, si no la quieres tener a todas horas en tu casa hablando de lo mismo
-Si, hoy solucionaremos eso, bueno gracias Rose, Bye – le dijo Edward
-Si, gracias, hasta mañana – me despedí también y salí seguida por Edward, el cual tenía una sonrisa de oreja a oreja
-bueno vamos a buscar los muebles y luego a que comas algo – me dijo Edward ya en el carro
-Sip, me parece bien
Llegamos a una plaza comercial y empezamos con la búsqueda, algunas eran demasiado grandes, otras demasiado coloridas, después de dos horas de búsqueda encontramos la indicada
-esa Edward, esa es la indicada – le dije mientras le señalaba la cuna y la cómoda,
-Nos llevamos esa – le dijo a la vendedora, la cual se lo comía con la mirada – cuando la podrán llevar
-Hoy mismo señor – le dijo con voz seductora, uhg que horro, ni si quiera por que viene con una mujer embarazada, la cual podría ser su esposa, dejan de coquetearle
-Eso esta bien, vamos bella, tenemos que ir a escogerle ropita a la princesa – me dijo y en ese instante mi corazón se enterneció, por la manera en que se había dirigido a mi bebe, me tomo mi mano y me arrastro hacia la ropita, no dejaba de tomar vestidos, los cuales eran de la misma talla, solo para tres meses
-Edward… no tanta, no siempre tendrá tres meses, tranquilo, todavía hay 5 meses para comprar ropa, no compres tanto por favor
-Cierto, pero no estaré siempre aquí para comprarle ropa a mi niña, bueno veamos… - después de lo que me pareció horas, pagamos los 8 vestidos que había insistido en comprar, unas cuantas pijamas, playeritas y pantaloncitos térmicos y 4 pares de zapatitos, los cuales me habían fascinado y mas a el.
-Espera – le dije – hay que comprar unas cuantas sabanas y cobijitas no crees
-Si, vamos
Después de que terminamos las compras, fuimos a comer, para mi desgracia, no me dejo comer una hamburguesa, así que pedí una ensalada y carne, pero el postre si me lo permitió y pedí un delicioso pastel de chocolate
-Espero que no comas diario tanta cantidad de chocolate, si no Rosalie te va a regañar – me dijo riendo
-No, de hecho, es la primera vez en muchas semanas que como chocolate – le dije, sin quitarle la vista al pastel
Llegamos a la casa, exactamente cuando llegaban los muebles que habíamos comprado, los subieron a la habitación y los colocaron, menos mal que ellos los armaban, por que si lo hacían Edward y Emmett, una de dos, terminarían peleados o los muebles se vendrían abajo cuando se les pusieran las cosas.
-Bella – me grito Edward
-Estoy en mi cuarto – tenia algo de sueño, así que me había venido a recostar
-¿Te sientes mal? – pregunto preocupado, cuando entro al cuarto
-No, solo tengo sueño – se acerco y se recostó junto a mi
-¿Puedo? – dijo mientras acercaba su mano a mi vientre
-Claro – le dije
La sensación de que moviera suavemente su mano por mi vientre y rozara levemente la mía, la cual se encontraba en la parte superior de mi vientre, después de unos minutos, su movimiento en círculos, me había relajado y los ojos me vencieron, pero no duro mucho, pues unos segundos después sentí que algo empujaba la mano de Edward, abrí los ojos y Edward me miro
-¿Es… ella? – me dijo
-Creo que si – dije riendo, dudaba que fuera el pastel de chocolate que me había comido, pero de nuevo lo sentí, justo debajo de mi mano, mis ojos se llenaron de lagrimas
-¿Te duele? – pregunto, al ver mis lagrimas
-Todo lo contrario, se siente maravilloso – susurre, sin quitar la vista de mi mano y sin dejar de hacer una sonrisa. Se acerco más a mí y pasó su brazo debajo de mi cuello y comenzó a mover de nuevo su mano
-Duerme, te ves agotada, te despierto cuando valla a ser la cena – dude, me sentía demasiado cómoda en sus brazos, pero incomoda, pues no quería que pensara que estaba perdonado y al parecer noto mi debate interno – no te preocupes, se que no me has perdonado nada – me dijo con tristeza, y empezó a tararear la canción de cuna que me había compuesto cuando éramos novios – creo que tendré que componer una nueva para mi princesa – escuche que decía, ya que caía rendida entre mis sueños.
Cuando desperté, Edward ya no estaba a mi lado, pero Richi si, estaba acostado junto a mí, durmiendo también, me levante con cuidado, lo cual Richi no lo noto, pues siguió roncando levemente, camine por el pasillo descalza y escuche que Edward hablaba por el teléfono.
-Tanya, ya te dije que no voy a regresar hasta el martes, deja de insistir
-No me interesa, ya te lo había dicho, puedes ir a compara lo muebles con tu madre, yo no tengo la paciencia para ir contigo a una tienda de bebes – le dijo muy enojado, eso me dolió, ¿le había parecido aburrido el ir conmigo a comprar las cosas para mi hija? No, no bella, eso no es cierto, el no estaba enojado, ni aburrido, tu lo conoces, el no puede fingir cuando esta enojado, ni ninguna de las anteriores, el esta feliz por haber escogido los muebles.
-Me tengo que ir, te veo el martes… no, no me esperes despierta… no se a que hora voy a llegar… Adiós – le dijo con fastidio, pero en ese momento el volteo y me vio parada en la puerta – ¿Bella, te sientes bien, tienes hambre?
-¿Qué no te importa lo que le pase a tu hijo? – le pregunte – si de verdad no querías ir a comprar las cosas para mi bebe, ¿por que fuiste? – le dije con las lagrimas cayendo por mis mejillas
-¿Qué? No bella, como puedes pensar en eso, si ustedes dos son lo mas importante que tengo en la vida – me dijo mientras avanzaba hacia mi – es solo que me desespera Tanya, no la aguanto, solo duermo en su casa, la mayor parte del tiempo estoy en la empresa o con mi madre.
-¿entonces por que te casaste con ella, si no la querías?
-¿Ya vamos a tener la conversación, estas segura que ya quieres saber la historia completa o solo me estas preguntado por lo que escuchaste? – me dijo, mirándome fijamente a los ojos, con voz neutra
-No, todavía no, olvida lo que dije – di la vuelta, pero el me tomo la mano
-Bella, lo que te dije ese día en el teléfono, el día que te fuiste de la casa, no era verdad, yo nunca, escúchame muy bien lo que te voy a decir, nunca la ame, ni la amo, y mucho menos la amare, a la única que amo y voy a amar hasta el ultimo día de mi vida será a ti – me dijo firmemente, sin duda de lo que decía
-Pero eso no cambia el que me hayas engañado – susurre, me solté de su agarre y salí, en ese momento salió trotando Richi, y empezó a gruñirle a Edward – Vamos Richi, a que comas y salgas a correr al patio – le dije con voz melosa, y salió corriendo por las escaleras y yo detrás de el, Edward se había quedado estático en el pasillo.
Después de haber jugado un rato con Richi, tome el teléfono para hablarle a Alice, esperando que ya estuvieran en casa
-Aló – dijo
-hey, ¿como estas? – le dije
-Hola bella, ¿como te fue? ¿Se porto bien Edward? ¿Ya escogieron los muebles, para que los encarguemos? – dijo rápidamente
-Pues me fue bastante bien, y si se comporto, y ya escogimos los muebles, de hecho ya están instalados en la habitación
-¿Que? ¿Los compraron sin haberme avisado? – chillo
-Pues si, ya te había dicho que eso lo quería hacer con el, así que no te enojes por favor… oye, mañana, dado que hay partido, esperaba que vienieran a comer, ya le dije a Rose y dijo que si, solo faltas tu
-Por supuesto que estaré hay, supongo que ya saben si es niña o niño ¿verdad?
-Así es, pero hasta mañana les diré, así que no insistas – le dije riéndome
-Oh bella no seas así, dime que si va a hacer un niño, ¿verdad que si?
-Hasta mañana Alice, descansa
-Ok, bueno descansa, que sueñes con muchos angelitos, Bye
-Bye
Cuando colgué escuche la risa de Edward
-¿quería saber si era niño o niña verdad?
-Si, pero pues se tendrá que espera unas cuantas horas mas, vamos a cenar que me muero de hambre
Durante la cena, hablamos de Esme y de Carlisle y de mis padres, los cuales los había visto la semana pasada, pero no había sido del todo agradable la visita, pero no paso a mayores
-Bueno y que nombres has pensado – me pregunto
-Pues Elizabeth me gusta, también Sophie y Emma, ¿y a ti?
-Oye, Elizabeth esta en mi lista también – me dijo con enojo fingido – mmm… pues los míos son Marie, como tu – yo fruncí el seño, no me gradaba mucho mi nombre – Caitlin, Catherine, Chelsea, Josephine, Katherine y Natalie
-¿Chelsea? Debes de estar bromeando, no permitiré que le pongas a mi hija el nombre de tu equipo de futbol favorito y Josephine tampoco, Marie descartado, no quiero que se llame como yo, así que borrémoslo de la lista – pues que pensaba, era el nombre de su hija, no la del vecino
-Pero si es un lindo nombre Chelsea – me dijo, pero lo fulmine con la mira – esta bien, fuera de la lista, y Josephine fue idea de Carlisle, así que no hay problema con quitarlo, que te parece si lo dejamos a la suerte
-Como que lo dejamos a la suerte, esto no es un juego, yo no quiero que mi hija me valla a reclamar por que no le gusta su nombre, tenemos que ver si riman bien el nombre con tu apellido
-¿solo con el mío? Pensé que le íbamos a poner el de ambos Cullen Swan
-Puff no gracias, no me gusta como se escucha
-pero yo quiero que sea así
-me lo voy a pensar vale, en cuanto al nombre, por que no pedimos la opinión de tus papas y de los míos
-Eso me parece bien, por cierto me hablo mi mama, mientras hablabas con Alice y me dijo que mañana venían con tus papas, espero que eso no sea un problema – me dijo
-No claro que no, me parece perfecto, así pedimos resolvemos mas rápido lo del nombre
-Ok, cuando termines de cenar, vamos a acomodar la ropa de la bebe ¿vale? – dijo
-Ok, ¿donde esta Richi?
-No lo se, se bajo contigo a la sala
-Mmm de seguro a de estar haciendo una de las suyas
-Pues espero que no cerca de mi cuarto
-¡Oh! ¿Dejaste abierta la puerta? Por que ayer lo vi rascando la puerta, como queriendo entrar
-Hijo de… - cayo, por que me le quede viendo feo – ¿que bella? Es un caprichoso el perrito ese, hace lo que quiere
-No es caprichoso, solo esta celoso de que estés aquí, y no hace lo que quiere, así que mejor vamos a buscarlo, por que no quiero que me vallas a cobrar otro par de pantalones mas
-Yo no te he cobrado nada, ni te lo cobrare
El lo busco en la planta baja y yo subí, algo me decía que estaba hacendó una maldad en el cuarto donde dormía el, y tenia la razón, pues entre al cuarto y el diablillo, estaba mascando uno de los tenis de el, por un lado me tranquilice, pues solo era un tenis, por que de haber sido unos mocasines, Edward lo medio mataba
-Richi, deja eso – le grite, y el lo soltó rápidamente, y salió corriendo del cuarto a refugiarse al mío – ¡Richi! – volví a gritar
-¿Que paso? ¿Que me hizo? – pregunto Edward, ya se sospechaba que sus pertenencias estaban involucradas
-Pues despídete de tus Nike, por que ya no existen – le dije medio riéndome de su cara de asombro
-Ese perrito me las va a pagar
-Uy tú le tocas una pelusa y yo quemo tu ropa Edward, y no estoy bromeando
-¿Todavía lo defiendes?
-No lo defiendo, solo que tú tienes la culpa por gritarle tanto y hacerle caras cada vez que lo ves y también por hacerlo repelar con sus juguetes
-Yo no lo hago repelar con sus juguetes
-Claro que si
-Bella, tienes que ponerle un alto a tu perro, lo de los zapatos es lo de menos, pero lo que me enoja es que no respeta las cosas, y menos las mías
-No te preocupes, que no se va a volver a meter contigo – le dije alejándome de el
Cuando entre al cuarto, lo encontré debajo del pequeño escritorio, llorando
-¡Richi! – le grite y salió temeroso – no lo vuelvas a hacer – lo tome en mis manos y empecé a caminar hacia la escalera, baje y llegue al estudio – ya no vas a dormir en mi cuarto – lo baje y lo deje hay, cerré la puerta, empecé a escuchar como lloraba y rascaba la puerta, pero cuando llegue a mi cuarto su llanto había cesado, me partía mi corazón, pero debía aprender a respetar.
-Mendigo perrillo – grito Edward – Bella, me destruyo mi traje – grito, y tuve que reírme, no es que me gustara la actitud que habían tomado ambos, ni que aprobara lo que Richi hizo, pero le agradecía que se estuviera vengando en mi nombre.
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